Pasamos del desierto de San Juan a los cerros verdes y las yungas de fondo de Jujuy. Dos energías distintas e igual temperatura del agua:12° C
Fueron 2000 m sin traje, contra el agua, contra el frio, a pura cabeza. Un dique en el cual nunca antes lo habíamos nadado, lejos de los nuestros, viviendo emociones y sanciones nuevas, distintas, donde la altura y el frío se hizo sentir en manos, pies y cara. Se completo el recorrido a sabiendas que estábamos entregando todo, exponiéndonos a la hipotermia; peleando cuerpo y cabeza en cada brazada; así sin viento, con sol y aguas sin olas y con la determinación de terminar con el recorrido y la distancia.
El cuerpo se adapto? Si, aunque los brazos estaban pesados, la respiración entrecortada, pero también hubo entumecimiento de los dedos , no se sentían; las manos dejaron de responder, costo agarrar el agua, la cabeza entro en pánico y el cuerpo gritaba ¨me estoy enfriando¨, fue durisimo ya que habia que seguir nadando asi. Al llegar costo incorporarse. Una vez afuera, luego de un breve tiempo, comenzaron los temblores. No mas que eso, ya que al salir del agua nos resguardamos del frio, poniéndonos rápidamente ropa seca y abrigada, tomando bebidas calientes para que nuestros cuerpos entraron en calor
Laura, mi compañera, nado 1000 m con traje, siendo su primera experiencia en un nado NAF; yo la única mujer sin traje. Ambas pudimos terminar una carrera cargada de extrañas sensaciones debido a la altura del lugar sumada a la temperatura del agua y del tiempo de exposición al frio. Estamos orgullosas de haber completado la carrera y en mi caso no creo haber podido nadar una mayor distancia pues el cuerpo me estaba diciendo ¨basta!¨ Me costo? si. Tuve temor? si. Fue nadar con miedo y con los dedos y manos dormidos y aun asi... llegar! No fue un sueño, no fue un cuento, fue mi cuerpo y mi cabeza que lograron terminar.
Esta experiencia me deja como aprendizaje que al frio y a la altura se le gana con la cabeza. No fue un nado agradable, fue duro, pero fue mio!















