miércoles, 15 de enero de 2014

Con pena y con gloria

Ironman 70.3 Pucón, Chile

El 13 de diciembre del 2013 publiqué en este blog que nada "podía tirar por la borda todo mi sacrificio, mi entusiasmo y mi deseo de hacer uno de los grandes desafíos deportivos de mi vida".
Pues me equivoqué....todos los meses de entrenamiento, de dedicación, de disciplina, de constancia; el tiempo, dinero y sacrificio invertido para hacer mi primer medio Ironman, en un instante se echó a perder.
Estaba a sólo ocho días de mi gran debut, con toda la adrenalina encima, con todo el entusiasmo de hacer historia en mi misma, con la ilusión que podía hacer podio dado mi mejoría en los entrenamientos; me veía llegando a la meta levantando los brazos en signo de satisfacción por haber logrado un gran objetivo; pero todo ello se vio truncado por un accidente.
Y lo que son las cosas de la vida....he subido y bajado montañas caminando y corriendo, con falta de oxígeno, en situaciones extremas.....he andado en bici por caminos inhóspitos o sumamente transitados; he nadado en aguas abiertas, andado en kayak, hice tirolesa y nunca me pasó nada....pero a pocos días de realizar "el triatlón más lindo del mundo" , y caminando por la ciudad, me llevó por delante un auto causando lesiones que imposibilitaron la participación en mi  primer Ironman 70.3.
Más que dolor en mi cuerpo por las heridas recibidas, fue mi dolor en el alma causado por la angustia y desazón al verme tirada en el pavimento y diciéndole adiós a Pucón.
Se me cerró una puerta a la cual iba muy entusiasmada.....se me abrirán otras mejores? "Uno propone y Dios dispone"...de que me salvé? Es que no era mi momento? Que destino me tiene preparado Dios?...
Que difícil resulta aceptar esta situación cuando mis deseos son otros...pero confío plenamente en mi Señor, en la Virgen y mi Ángel de la Guarda, pues ellos tienen algo mejor para mi. En primer lugar sigo con VIDA y estoy eternamente agradecida por ello. En segundo lugar, tengo una nueva oportunidad de vivir, con otro sentido, con otra mirada, con otra perspectiva. Y en tercer lugar, hacen 5 años  pasé por una situación peor, más complicada y compleja y pude salir aireosa después de mucho dolor y esfuerzo; por lo tanto tengo experiencia y la fuerza necesaria para salir adelante de esta!
Revanchas...las tendré; triatlones...también..... desafíos...estoy atravesando por uno de ellos; pero lo que me pasó va más allá de todo esto...se trata del privilegio de estar con vida y que hay vivirla ahora!

(Este es el mensaje que me mandó mi amiga Chabela Dibella a través del Facebook; muy emotivo por cierto......
con gloria por el valor con el que enfrentaste cada uno de los escollos que te puso la vida, con gloria por tus hijos, con gloria por tu perseverancia, con gloria por tu fe, con gloria por las ganas de seguir..".)

domingo, 29 de diciembre de 2013

Puesta a punto....

A 13 días de mi gran desafío : Ironman 70.3 en Pucón, Chile, mis entrenamiento se redujeron a hacer la puesta a punto. Y dentro de mis actividades, que no estaba prevista, fue participar de la Maratón del Centenario del departamento de Chimbas, que consistió en una carrera pedestre de 10 km. 
Después de casi dos mes sin poder entrenar en pedestre debido a mi lesión en el pie derecho, llegó el momento de la infiltración en la zona afectada para poder encarar el evento que tanto entrené y soñé; y así pues pude correr este carrera.
Se partió de la plaza departamental hacia el norte por calle Mendoza hasta calle Centenario, se dobló a la izquierda hasta calle Salta, luego a la derecha para hacer un kilómetro por la Av. Costanera donde se hizo el retome para regresar por Salta al sur hasta calle Neuquén y luego tomar nuevamente calle Mendoza para pasar el arco de llegada en la misma plaza donde el Sr Intendente Mario Tello colocaba la medalla por haber finalizado la carrera. 
Fue una prueba entretenida, con público a los costados de las calles, bien señalizada, con puestos de hidratación, con la ambulancia y policías que acompañaban en el trayecto. 
Yo me propuse hacer mi carrera, sin exigencia dado el tiempo que llevo sin correr. Mi propósito fue llegar en buenas condiciones y así sucedió. Tuve un ritmo de carrera parejo, constante hasta los 500 mts antes de la llegada, donde pasé a una chica y ésta me imprimió una mayor velocidad, le pude mantener su ritmo algunos metros pero faltando 70 mts para la meta me pasó, yo mantuve este ritmo rápido hasta la llegada. Llegué entera y contenta pues si pude realizar los 10 km sin caminar, creo que podré aguantar los 21 km de Pucón.
Llegó el momento de la premiación y la sorpresa fue mi compañero, amigo y colega Eduardo Cerimedo que en su categoría de 40 a 49 años obtuvo el Tercer puesto, un gran mérito por la dedicación que tiene en los entrenamientos. Y la otra sorpresa fui yo, pues con casi mis 50 años competí en la categoría C 40 a 49 años obteniendo el Primer puesto! Un enchufe, una gran motivación para encarar los 21 km del Ironman 70.3.

Previa a la largada

Se largó la carrera!

Pasando por la Av Costanera

3° Puesto para Eduardo Cerimedo

1° Puesto 10 km Centenario de Chimbas

Trofeo, medalla y libro sobre la Historia de Chimbas

Afiladitos para Pucón!
30/12/2013 CHIMBAS

Un maratón que mezcló a vecinos con atletas de elite

jueves, 12 de diciembre de 2013

A 30 días de Pucón!

A 30 días de mi primer medio Ironman, los sentimientos que me embargan son contrapuestos…..

Llevo varios meses entrenando a full, levantándome temprano para cumplir con mis tareas laborales, los quehaceres de la casa y la función de mamá que no es poca.

Llevo tiempo, dinero, esfuerzo invertido para concretar un desafío; desafío que me sugirió mi Profe Pedro León y dada la insistencia, acepté con total dedicación; y me propuse  debutar con un Ironman 70.3 nada menos que,  festejando mis 50 años.

Llevo horas de trabajo físico, de sacrificio, de constancia en la rutina, de dolor muscular, de cansancio, de mucha disciplina, de agotamiento…..He dejado muchas cosas de lado para poder entrenar y llegar en buenas condiciones a mi meta; y dentro de ella haciendo un buen papel en lo deportivo.

Sin embargo, hace también 30 días que estoy sin correr por una lesión dolorosísima en mi pie derecho. 30 días de kinesio. 30 días de incertidumbre y angustia.

Venía entrenando muy bien, bajando mis propios tiempos, superando día a día mis propósitos. Sentía que llegado el momento daría mucho, que podía más y más; pero esta lesión me truncó lo pensado.

Sí, esta lesión bajó mis expectativas….pero no mi espíritu de aventura!

Esta lesión no va tirar por la borda todo mi sacrificio, mi entusiasmo y mi deseo de hacer unos de los grandes  desafíos deportivos de mi vida.

Es mi primer medio Ironman y si no puedo correr, caminaré; y si no puedo caminar, me arrastraré; pero seguiré hacia adelante hasta cruzar la meta!!!


Seguramente tendré revancha; pero en este, mi primer Ironman 70.3 voy a disfrutar del evento, a tomar experiencia, a vivenciar cada momento, a hacer mío este triatlón que tanto soñé!!!!


lunes, 18 de noviembre de 2013

Pentatlon San Juan


El día domingo se llevó a cabo en la localidad de Rodeo, Iglesia, San Juan, el primer Pentatlon, prueba de posta que combinó 5 disciplinas: mountain bike, natación, enduro, kayak y pedestrismo. 
El nombre de mi equipo: "El Viejo Carretón", cuyos integrantes no nos conocimos hasta el momento de la acreditación y que estuvo integrado por: Sergio Espin (mtb),   Bretillot  (enduro), Gonzalo Gil (kayak), Verónica Wittke (pedestre) y yo que hice la parte de natación.


8.30 de la mañana estaba prevista la largada en la plaza de Rodeo, pero el auto que llevaba algunos kayak se dio vuelta en la ruta lo que hizo que se demora unos 10 minutos.

                                           

Mientras tanto en el dique nos marcaban las manos con el número del equipo, el nuestro fue el 34. Nos dieron la orden de ponernos los trajes de neoprene mientras transmitían lo que sucedía con la carrera de mtb. Tenían que seguir una huella hasta Tudcum y luego de recorrer 36 km llegaban al parque cerrado en la playa de Lamaral en el dique Cuesta del viento, para entregar el chaleco (testimonio) a los nadadores. El primero en llegar fue Mauro Berrocal, luego le sucedieron otros y en forma imprevista nombran al número 34, el mío!

                                           

Salí a recibir el chaleco, lo colgué en el lugar indicado y salí corriendo por el embarcadero hasta que mis pies tocaron el agua y de un salto me tiré de clavadito en el lago. Sentí el agua fría en la cara pero a medida que avanzaba me fui aclimatando. Teníamos que nadar derecho hasta una boya pero sin antes pasar por una zona de muchas algas que dificultaban el nado. Luego girar a la derecha hasta otra boya, dar la vuelta pasar la primer boya y continuar hasta una tercer boya. Luego regresar a la primera y devolvernos al embarcadero para decir nuestro número, dar vuelta por un cono y hacer por segunda vez este recorrido en forma de T, completando una distancia de 1.500mts.
Me sentí muy bien en el agua a pesar de la poca visibilidad que tenía. Nadé a buen ritmo, parejo, mirando cada tanto hacia adelante para divisar las boyas. Pocos fueron los nadadores que me pasaron, y este tipo de recorrido hacía que nos encontráramos con los primeros nadadores que venían de vuelta.
Salí del agua con asistencia y en carrera busqué el chaleco y se lo coloqué al chico que hacía la parte de
enduro.

                                          .

Luego nos enteramos que la distancia recorrida fue mayor a la que debíamos realizar. Uno de los nadadores llevaba un GPS cuya distancia marcó 2.100 mts. El tiempo que empleé fue de 42 minutos 53 segundos.
Continuó la posta con 65 km de moto, 12 km de kayak por el río Jáchal y 16 km de pedestrismo.

                                          


Mi equipo "El Viejo Carretón" estuvo segundo en la categoría Mixto en las dos primeras disciplinas y luego pasamos a liderar la categoría hasta el sprinter final donde nos ganaron por 20 segundos. Aún así fue muy meritorio lo que hicieron cada uno en su disciplina, donde se dejó todo por el equipo.
Equipo Subcampeón "El Viejo Carretón"
                                                 


miércoles, 23 de octubre de 2013

Triatlón del Lago

Con motivo de la re inauguración del lago del Parque de Mendoza, se realizó la primera fecha del circuito Mendocino de Triatlón, con la participación de más de 160 triatletas entre ellos muchos chilenos.
La distancia a recorrer fue 750 mts de nado, 20 km en bicicleta y 5 km corriendo.
De San Juan fuimos muy poco, entre ellos, Eduardo, mi profe Pedro y yo.
Con los primeros rayos del sol, se armó el parque cerrado y ya pudimos dejar las bicicletas y todo lo necesario para pedalear y luego correr.
La largada se demoró unos minutos y a la cuenta regresiva todos comenzamos a nadar dando una vuelta alrededor del lago, que después de 20 años contaba con agua limpia.
El circuito en bici estuvo cortado al tránsito y perfectamente señalizado, en el cual se dieron 4 vueltas al circuito; mientras que la parte pedestre fue alrededor del lago completando 2 vueltas al mismo.

  



Mi primer triatlón después de 27 años fue satisfactoria, ya que pude revivir tiempos lejanos, aprendí nuevas técnicas que se emplean en el parque cerrado, como algunos truquitos que me dio mi amigo Marcos Ottehnsimer, y además, fue un apronte para lo que se viene el 12 de enero en Pucón.
En el agua anduve muy bien, poco a poco pude ir pasando a nadadores. Me costó un poco la salida ya que era a través de una escalinata la cual la hice caminado. Luego en la transición había que llegar hasta la última bicicleta para recién tomar la de cada uno. En esta parte me demoré en sacarme el traje de neoprene, pero inmediatamente al trote salí del parque cerrado para comenzar a pedalear. Los primeros metros también me costaron por no poder enganchar las trabas. Fue un circuito bastante rápido, sólo dos subidas las hice a menos de 30 km/hs, el resto a 40 y por momento a más.
La transición de la bici a trote fue medianamente rápida ya que lo único que cambié fue las zapatilla, el resto, como la visera me la coloqué mientras corría. La primera vuelta al lago la sentí pero a partir de la segunda, mi ritmo de carrera fue mejorando y completé esta experiencia en 1 hora 25 minutos.
En cuanto a la clasificación general, mi amigo Eduardo terminó en el puesto 30 y Pedro en el puesto 7, obteniendo en su categoría la primera ubicación.
Este triatlón es una inyección de aliento y de empuje para mi primer medio Ironman. Me tengo fe, voy a llegar, lo voy a completar y no me levantarán de la carrera! Vamos que con entrenamiento se puede!!!


Saliendo del agua


Dejando el parque cerrado en bici

Saliendo del parque corriendo

Fin de la carrera



Primeros en nuestras categorías

Eduardo, Pedro y yo


martes, 8 de octubre de 2013

A la Virgen de Andacollo en Mtb

Turismo religioso

V Peregrinación a la Virgen de Andacollo - Chile
"Con María y Francisco en la Iglesia de Jesús"

(Perdí todas las fotos, en cuanto me pasen algunas las pondré)


Este fin de semana estuve en el vecino país de Chile en peregrinación a la Virgen del Rosario de Andacollo con un grupo entusiasta de docentes y militantes de diferentes grupos de la parroquia de Chimbas, cura párroco y fieles de Nuestra Señora.

Fuimos en total 58 personas, más Oscar, el guía; Ángela, la profe coordinadora y los dos choferes. 

La delegación partió desde la parroquia y desde su inicio le agradecimos a Dios y a la Virgen la posibilidad de realizar este viaje.
Veinte horas aproximadamente nos demandó el tiempo para llegar a nuestro destino. Ingresamos primero al Puerto de Coquimbo donde hicimos una excursión en catamarán y pudimos avistar algunos lobos marinos. Luego conocimos la cruz del milenio, con sus esculturas de tamaño humano las cuales fueron traídas desde Italia, una verdadera maravilla y desde donde se podía ver a los 360° el puerto. 

Posteriormente nos dirigimos a nuestra morada para almorzar y cada  uno de la delegación pudo utilizar su tiempo libre en lo que quisiera. El  horario de encuentro era las 19 hs en la Catedral de La Serena para presenciar la misa correspondiente. Pero resultó que a esa hora no se ofrecía misa por lo que nos dirigimos a la Iglesia de San Francisco y pudimos participar de la celebración en honor a este Santo.

Al día siguiente fuimos a conocer Andacollo que dista a unos 53 km al sur de La Serena y ubicada a 1040 msnm.
Se comienza ascender el cerro que nos lleva directamente a Andacollo hasta llegar a la Q° de San Antonio donde la pendiente de profundiza considerablemente. Curvas y contracurvas para subir una fuerte cuesta culminando en su punto más alto, a 1100 msnm, en una cruz verde donde se ve todo el pueblo.
De desde este lugar se desciende llegando al centro de  Andacollo donde predomina la Básilica y la Iglesia vieja; en ella se encuentra la Virgen del Rosario, nuestra Patrona.
En este lugar se observa una tranquilidad pueblerina con una arquitectura sobria y colonial, donde se destaca la magnífica devoción de su gente.
Y como regalo de la Virgen tuvimos la oportunidad de participar de la Santa misa donde nuestro cura párroco pudo ofrecerla acompañado de personal del colegio leyendo las lecturas correspondientes.

Al día siguiente, se celebró la Fiesta chica de la Virgen y yo tuve la posibilidad de ir hasta allá en bicicleta. No pude llegar desde el complejo donde estábamos alojados ya que la ruta no cuenta con banquinas y la misma es muy transitada; por lo tanto para evitar accidentes o andar con el corazón en la boca, es que decidí pedalear 35 km los cuales fueron los más difíciles por la pendiente a ascender.
Mientras yo pedaleaba, Alicia hacía lo propio caminando. Ella llegó hasta la Virgen en peregrinación junto a otros fieles que caminaron alrededor de 13 km. Parte de la senda recorría la ruta, pero su mayoría fue a campo traviesa y también con fuertes pendiente.
Al poco andar me pasó un ciclista quién con señas me dijo que lo siguiera, su nombre: Oscar. Esto ayudó a que mantuviera un ritmo constante y con él  llegué hasta la Virgen, sin antes pararnos en un puesto a comer e hidratarnos, luego en la gruta de San Antonio, los fieles tiran monedas y personas encargadas las recogen para dárselas al Santo y en dos ocasiones más para descansar . Durante las dos horas y diez minutos que nos demandó este trayecto, nos acompañó una neblina muy espesa, hasta tal punto que no se veían los autos con sus luces. Por momento cedía un poco  la neblina y podíamos ver la caravana de autos que se dirigían a la fiesta de la Virgen.
Fue un esfuerzo importante el que realicé para llegar, pero al hacerlo con fe, se convirtió en una experiencia maravillosa y puedo decir con orgullo: misión cumplida!; ya que después de casi 5 años pude agradecer a la Virgen de Andacollo la posibilidad de estar con vida, de contar con buena salud, de poder hacer lo que me gusta y llegar a sus pies ofreciéndole mi estado físico y a través de ella, agradecer también a todas aquellas personas que rezaron por mí, por las cadenas de oración y misas que celebraron para que yo pueda estar con vida y con salud.  

Llegué a la Basílica y pude estar muy cerquita de la Virgen y una gran emoción me invadió. Pude ver a mi alrededor que que no era la única. Muchas personas con lágrimas en los ojos al ver la imagen de nuestra Santísima. Este santuario de destaca por su gran altura, los enormes pilares que sustentan su techumbre, el piso de madera y las imágenes devotas.
En la Basílica había una multitud y pudimos presenciar la misa principal, que se caracteriza por sus danzas y honores. También se manifiesta la devoción de los fieles y personas que llegan cumpliendo sus promesas de diferentes maneras.
Desde la culminación de la misa hasta la procesión, donde se la lleva a la Virgen en andas recorriendo las calles del lugar, para luego instalarla en la Iglesia vieja; sus "chinos" le bailan con instrumentos de bronce y de percusión, siendo esta una forma de alabanza, una manera de rezarle y agradecerle. Se puede ver como hombres, mujeres y niños bailan por horas, sin descanso, demostrando su amor y su devoción a la Madre de Andacollo. Entre estos danzantes, también se hicieron presentes los "chinos" chimberos.

Y de regreso a nuestro país, conocimos el Santuario de Santa Teresa de los Andes, la primera Santa de Chile, que fue beatificada y luego canonizada por el Papa Juan Pablo II.

Un fin de semana a pura oración, con muchas bendiciones, con la alegría de haber compartido cada momento con gente linda, con la posibilidad de haber conocido Iglesias y costumbres nuevas y con la satisfacción de haber cumplido con nuestra "Chinita".


lunes, 23 de septiembre de 2013

Bauchazeta: la otra historia...

Detrás de la maravilla del lugar, de la variedad de colores de los cerros, de la paz de la montaña, de la inmensidad de los valles, de la profundidad de sus quebradas....se esconde otra  historia para nada agradable en nuestras experiencias de vida.
Es que cuando nos subimos a la camioneta para regresar a la escuela albergue, la 4 x 4 no quiso arrancar. Y a partir de ese momento se instaló en nuestras miradas la incertidumbre y la angustia invadió nuestras almas. Tuvimos que sacar a la luz nuestra imaginación para resolver esta difícil situación.
Minutos antes, Ana al cruzar el arroyo congelado, quebró el hielo y cayó al agua. Como no llevaba calzado de repuesto quedó totalmente descalza ya que sus medias también se mojaron. Cubrió sus pies con lo que tenía a mano para evitar que se enfriaran.
Mil intentos fallidos en hacer arrancar la camioneta. Comenzamos a empujar, Ana hizo lo propio sin calzado. Todos pasamos por el volante con la ilusión de que alguno de nosotros pudiera hacer "el milagro" de arrancar el vehículo y todas las tentativas fracasaron. 
Logramos avanzar a fuerza de empujones unos 300 mts, pero nuestras fuerzas llegaron a su límite y nuestro agotamiento físico que se manifestó con mareos intensos y náuseas, más el intenso frío, impidieron continuar con los intentos. 
Comenzamos a deliberar sobre las alternativas que teníamos y lo más conveniente era buscar auxilio en el puesto, que estaba según nuestros cálculos a 10 km de distancia.
Se armó el operativo de rescate: Luis y Ana irían en busca de ayuda; Francisco y yo haciendo el aguante en la camioneta.
A Ana le presté mis botas y campera de duvet. Luis llevó en sus espaldas la mochila de Ana, por ser la más chica, con agua y comida. Nosotros también teníamos provisiones para pasar la noche si fuera necesario.
Eran las 5 y media de la tarde cuando mis compañeros de montaña comenzaron la caminata en busca de auxilio. El sol poco iluminaba ya que estaba muy nublado; esto ayudó a que oscureciera más temprano.
Esta vez fui yo la que se quedó descalza. Cubrí mis pies con un gorro de polar, con remeras y buzos y aún así nunca pude calentarlos.
Poco a poco se fueron alejando hasta que perdímos de vista a Luis y Ana. Comenzó a caer agua nieve, el viento se sentía por momentos muy fuerte y cuando menos lo esperábamos se hizo la noche. Pasaba el tiempo y el frío cada vez se sentía más. Comenzó a empañarse los vidrios de la camioneta. Con Francisco cubrimos el sector derecho del vehículo con un aislante. El frío se intensificaba y la helada también. Los vidrios por dentro se convirtieron en escarcha. Para poder mirar hacia afuera debíamos utilizar las uñas y rasgar los vidrios por la cantidad de hielo acumulado. 
Mil y una conjeturas, imaginábamos situaciones, recalculábamos los tiempos de espera y hasta la vías a seguir en caso de pasado un tiempo y no contar con el auxilio necesario.
Los minutos pasaban al igual que las horas. El frío se hizo sentir haciendo funcionar los mecanismos de defensas y nuestros cuerpos comenzaron a tiritar. Cada uno por su lado, fregaba sus extremidades, movía brazos, piernas, manos y pies para tratar de activar la circulación, pero en  cada movimiento sentíamos que nos agitábamos.
Sabíamos con Francisco que no debíamos perder la calma, que dentro de la situación de extremo que estábamos atravesando teníamos cosas a nuestro favor: no estábamos en la interperie, teníamos agua y comida y si fuera necesario contábamos con el otro para propiciarnos calor. 
Pero las cosas empezaron a complicarse. Quisimos calentar agua para tomar una sopa y la llama duró unos minutos, pues el gas comenzó a congelarse al igual que el agua de las botellas.
El frío era tan intenso que tuvimos que improvisar un baño. Le pasé una botella plástica a Francisco y con su navaja la cortó por la mitad. De esta forma pudimos orinar sin salir de la camioneta, pero al vaciar el recipiente el orín quedaba congelado en el suelo.
Cada tanto nos quedábamos dormidos, pero el frío reinante nos despertaba a cada rato. En medio de la oscuridad, de la temperatura gélida, de la aflicción que teníamos sentimos ruido de un motor. Agudizamos nuestros oídos y pudimos distinguir que era un avión. Fue una falsa alarma.
Mientras nosotros soportábamos temperaturas de 15° bajo cero, Ana y Luis caminaban bajo la nieve que les caía de frente, haciéndoles doler los ojos. Caminaron 5 horas en una distancia que duplicó lo imaginado. En el camino notaron pisadas de puma y hasta Luis vio uno. Se pararon un par de veces para descansar,  el agotamiento llegó a sus límites pero la desesperación por encontrar auxilio pudieron más.
Llegaron al puesto y nuevamente la desazón ....no había nadie. Ingresaron a una habitación, comieron y se acobijaron con las mantas de lana que hallaron en el lugar.
Tanto ellos como nosotros estábamos conectados con nuestros pensamientos, y cada uno en su intimidad rezaba para que todo terminara pronto y de la mejor forma.
Pasada la media noche hicieron contacto con los dueños del rancho: los Muñoz, que gentilmente los invitaron a dormir en su casa, les prepararon el desayuno y fueron en busca de una camioneta para tirar la nuestra.
Ya con el amanecer celebramos con Francisco el haber pasado la noche a pesar del entumecimiento que teníamos. Mi compañero me tuvo que hacer masajes en los pies ya que no los sentía. El sol comenzó a asomar y con él a descongelarse los vidrios. Los rayos del astro entraban en la camioneta y poco a poco fue mejorando el clima hasta que nuestros cuerpos entraron en calor.
Francisco salió a buscar agua; yo puse a descongelar las botellas y saqué las zapatillas de Ana para que se secaran.
Nuevamente en la camioneta, armamos el plan a seguir si continuaban pasando las horas y no nos rescataban.
Lo primero fue levantar el capot para permitir que el sol descongelara los caños e intentar con el arranque. Mientras Francisco llevaba a cabo esta operación, aparecieron Luis, Ana, los Muñoz (padre e hijo) y otras dos personas más.
La alegría invadió nuestros corazones y en un abrazo  lleno de emoción con Ana dejamos plasmado la vivencia inolvidable que pasamos...